miércoles, 6 de agosto de 2008

Rarita Yo? Sí bien rarita

Bueno este pequeño post es para expresar en un mínimo sentido lo queer...

Hacerle honor a la "familia fraterna disfuncional" que tanto me ha alegrado en estos días y noches (a propósito faltan los amaneceres y atardeceres, inventense algo para empezar a vivirlos).

Sí, soy bien rarita, no me entiendo, no me comprendo, he vuelto a lo hecho y desecho lo realizado,

Me gustan espécimenes diferentes y parecidos al mío, es decir soy lesbiana...

Que nadie se aterre, ya llevo un mes sin decirlo, lo que pasa es que termina por cansarme el tema, ahora que no pienso en el sino mas o menos 22 horas de las 24.

Ustedes sabrán uno tiene que sacar por un lado la rareza.

Aquí la saco yo, con un gozo profundo de ser rarita, y con un gozo profundo en que esa sea la forma en que me llama una de mis parceritas del alma, esa que no es rara, más bien depresiva (que a propósito yo también lo soy), que quiero con el alma, que conoce mis dolores más profundos del último año, rarita también para LA ESPAÑOLA, esa que se me mete cada vez más en el corazón, rarita, rarita, rarita...

Que gusto serlo, y eso que no he dicho, lo que significa esto aunado a un "matrimonio queer" en las lajas.

A mis amigos y amigas, raras, no raras, iguales, diferentes, a ellas, a todas, a ninguna, se les ama desde la rareza.

Ya paso el entresuelo ahora el espero curarme de ti

“Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón”.

Jaime Sabines, poeta mexicano.

Necesidad de viajar


Tengo la necesidad tajante de viajar... de dejar atrás los pasados y descargar mis presentes.

De despojarme de las historias de amor que tanto, tanto han significado en mi vida, esas que ni siquiera saben que existen o existieron, esas que me vivieron y que me viví, esas que se abaron, esas que sobreviven para mí aunque para ellas no, y esas que sobreviven a pesar de todo.

Quiero viajar, para encontrar un lugar en donde me sienta más cómoda, como en la playa siete olas del Tayrona, en las playas llenas de cangrejos en un inicio de año en Montañita - Ecuador, en la laguna de la cocha en un "que hermoso", bajo el cacique Nutibara, en un anden a las 3.40 a.m. calentándonos unos a otras y otros, en una noche en cierto kiosco "donde jeorge", o en el amanecer en cierto chalet suizo, o el ver una hoja flotar en el aire regalo de una bella hada.

Sí, quiero viajar para poder liberarme, no quiero más cadenas, más pensamientos que me aten, más temores... quiero tenerme.

Quiero descansar en el agua del guatavita, de chingaza, de tres lagunas, volver al agua, como Alfonsina o Virginia.

Poco a poco lo voy logrando, ¿cual sera el mar, el río, la laguna en donde por fin descanse?